Notas para leer en caso de incendio.








martes, 18 de abril de 2017

Cicatriz

Exagera el sol
al salir.
El trigo espera una última
lluvia
que haga fuerte
su paso
a la extinción.
Si entramos al campo
del vecino
a robar choclos
para la cena,
tenemos que estar atentos.
Es difícil que nos vean
desde tan lejos,
pero creeme
cuando te digo
que nos oyen.
Aunque estemos a kilómetros
las voces corren
más rápido que una yegua asustada.
Y empiezan los tiros
con cartuchos de sal gruesa
los ladridos de los perros
los teros se alborotan.
Una bolsa de arpillera
llena para la cena
y en el brazo una marca
para siempre,
hasta que me muera,
voy a querer comer choclo
cada vez que la vea.


Gabriel Segovia

domingo, 16 de abril de 2017

Padinger, López, Daneri & cía.



Retrato de Marte es una novela histórica, en el sentido en que Los Pichiciegos de Fogwill es una novela histórica. Un enfoque transversal de algo más grande. Todo lo que sucede en la novela puede pensarse como la pintura de Cándido López que fue utilizada para la tapa del libro escrito por Germán Padinger y editado por Olmo Ediciones. López, a su regreso del Paraguay (con un brazo menos), se pasó todo el resto de su vida retratando el conflicto bélico más importante en el que participó Argentina; conflicto sólo comparable con la guerra de Malvinas 118 años después. Un soldado artista y testigo directo, consciente de que una guerra está compuesta por miles y miles de pequeñas historias anónimas que merecen ser plasmadas en un lienzo. Historias que merecen, también, ser escritas por alguien. Ahí es donde Padinger interpela a López y elige uno de los tantos pequeños soldados retratados, y le da un nombre: Daneri. Con un nombre y nada más que eso, Padinger construye la Historia de lo que posteriormente se conoció como la Guerra de la Triple Alianza, todo y nada más que todo eso en cien páginas.
            La literatura de ficción bélica, compuesta por millones de libros, pocas veces dedica alguno de ellos a este hecho histórico en particular. Teniendo en cuenta que los países sudamericanos que participaron en la contienda, apenas superan los doscientos años, la apuesta de Padinger se hace más ambiciosa, y llega a buen puerto. Para lograr su cometido, utiliza un mecanismo de anonimato y un desarrollo ininterrumpido de acciones sin nombres propios, más allá del propio Daneri. El único nombre que importa realmente. Eso que vemos en los cuadros de López (estudiados por Padinger), cobra sentido y movimiento a través de Daneri. Lo que Daneri ve, lo que Daneri escucha, lo que Daneri sufre y de lo que Daneri trata de escapar. La salida siempre parece ser el río Paraná. Testigo mudo y neutral de la vida y la muerte que se sucede en sus orillas.
            Fogwill declaró más de una vez que Los Pichiciegos no era una novela sobre la guerra de Malvinas, ni tampoco una novela sobre la guerra (así, sin nombre propio). Sino que era una novela sobre el lenguaje. Fogwill apelaba a la capacidad del lector para interpretar este tipo de declaraciones. Después de leer Retrato de Marte, descubro que no es una novela sobre la guerra del Paraguay solamente, sino que es una novela sobre la identidad. Sobre el desarraigo, la soledad y el anonimato. Jean Echenoz hace lo mismo en su novela 14, un retrato irónico, triste y a la vez cómico de La Primera Guerra Mundial. No es pretensioso decir que Padinger dialoga con estos autores y se posiciona en esa línea. Nos ofrece una novela que trata la historia de un hombre, que puede ser todos los hombres, en cualquier momento de la historia, en cualquier lugar del mundo. Recomendar su lectura es redundar un poco, pero no importa: hay que leer este libro.    


Nicolás G. Enrique  

viernes, 14 de abril de 2017

Leer


Todos los gestos del universo caben en un día
de tu vida mediocre y triste
de mi vida mediocre y triste
Por eso la lectura se hace necesaria
para escapar del hastío
de los crucigramas
los domingos de mañana

un cuento es mejor que una novela
y un poema mejor que mil canciones
en la radio
pero nada de eso es la suma total de todos
los gestos que caben en el universo

malversá fondos culturales
y dale de comer a la juventud impetuosa
que ellos se interpondrán
entre el arte y todo lo demás

…sabrán los poetas
lo que es fracasar

alguna vez? 


Gabriel Segovia

martes, 21 de febrero de 2017

Esquema


Pienso que fue lo mejor llamarte después de la lluvia
salirse del esquema a esta edad es como firmar
                                               la sentencia de muerte
                frente a tus viejos que ya te piden un nieto
y que (se) preguntan todo el tiempo
al igual que los padres de tus amigos
“¿Por qué les cuesta tanto querer?”

“Querer les cuesta tanto... ¿por qué?”
al igual que los padres de mis amigos
que se preguntan eso todo el tiempo
mis padres van al punto y me piden un nieto
o me sentencian
a sufrir que ellos se salgan de lo acordado a esta edad…
sigo pensando que lo mejor fue llamarte después de la lluvia.

Gabriel Segovia

Tempo (Insomnio V)

Descubrí que el tiempo juega con nosotros. Hace un “tiempo” que tengo la sensación de estar viviendo minutos que duran demasiado. Otras veces, una hora se pasa en quince minutos. El mundo no tiene tiempo, las cosas no tienen tiempo, el ser humano sí. Al menos eso es lo que ha tratado de medir la humanidad desde que el mundo es mundo, desde que el tiempo es… eso.  
                Extrañar – así, en infinitivo – se parece a  buscar tiempo al final del día. Cuando ya sabés que la jornada terminó y que no te queda más que descansar, para tratar de reconstruir todo más tarde. Lamentás no tener más tiempo para vivir. Y entonces el silencio se llena de pasado que se amontona en la pieza, y el techo se puebla de nombres, por la ventana los ruidos que se cuelan no son los de una ciudad que duerme, al contrario, todo el silencio te aturde y te habla de cosas que fueron, pero que no dejan de ser, porque las estás volviendo a vivir. Ahí solo. Lejos. Lejos de todo
                Extraño una canción que cuyo nombre nunca supe. Extraño al adolescente que escuchaba Soda Stereo en casa de un amigo al que hace años que no ve. Extraño a ese amigo, que bajaba las escaleras de su casa haciendo culopatín. Extraño reírme de mi amigo, reírme con él, y reírnos de la madre de mi amigo cuando se enojaba, porque bajábamos las escaleras de modo poco tradicional.
                La música es señal de que te estás poniendo viejo, y de que el tiempo pasa más rápido, o más lento, pero no deja de pasar. La música sigue ahí, joven, como la primera vez que oíste esa canción, pero vos no estás igual. Pero no importa: escucho ese tema y estoy en la base de la escalera, esperando que mi amigo se largue desde arriba, mientras suena Soda.
                Luis, mi amigo, viene en picada, los escalones tiemblan, ya no tiene seis años, los barrotes, que él usa como freno, entrelazando sus dedos para que el descenso no termine en tragedia, crujen y quedan vibrando a su paso. Ya no tenés seis!, le grita la mamá, desde el living. Tenía catorce, ahora debe tener más del doble de edad de la última vez que se tiró escaleras abajo. Lo espero abajo, y vamos a la cocina a prepararnos algo para comer.

                Soñar es la única manera de no estar atado el tiempo. 

Nicolás G. Enrique


viernes, 10 de junio de 2016

Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!! Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!!Como Arnold, HE VUELTO, sí!!!. y ésta vez me acompañan varias personas. Varios autores. Tendrán noticias nuestras en un futuro no muy lejano. Saludos cordiales!!! 

domingo, 26 de octubre de 2014

Insomnio IV

Volviendo de la terminal encuentra una tarjeta en uno de los asientos del colectivo al que sube. El nombre y la dirección, un abogado, y la balanza en equilibrio como detalle. Recuadro negro, diseño sobrio y elemental pero que considera de buen gusto. El sol es inevitable, los árboles de la ciudad no sirven de nada. Una bruma gris, algo así como el calor despedido por millones de personas y motores de autos estacionados invadiendo las calles, los parques, formando una capa imperceptible, una película de no-vida sobre el río.  Música ausente, sólo radios hablando sobre una pelota que rueda, donde no importan los protagonistas. Las consecuencias lógicas de pasar cuarenta y ocho horas durmiendo poco para mantenerse en movimiento hacen que el domingo se vuelva el peor día para revivir. Recupera el sueño y de golpe tiene toda la tarde para ver el techo de la habitación. Es el fin de todo. El fin de las ideas, el fin de los sentidos anulados, embotados por el cansancio. La conclusión a la que se arriba cuando no queda ningún lugar al cual ir, y con lugar equivale decir “cuando no queda nadie adonde ir”… realidad de saberse solo, no desde un punto de vista negativo o desmoralizante, sino más bien una resignación compuesta de sentido común y desgano. Como estar vencido pero sereno. Una espalda dolorida como un malestar simbólico de todo lo que pesa pero que no se puede palpar. Nada que pueda ponerse en una balanza. Por eso siempre en la tarjeta la balanza dibujada está en equilibrio, porque no se usa.